Museo de Santa Sofia. Museos de Estambul

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El Museo de Santa Sofia es básicamente la historia de Constantinopla, visita esta entrada para conocer la impresionante historia de esta ciudad milenaria.

Ahora nos podremos apoderar de las verdaderas e inmensas riquezas  tanto temporales como eternas de Constantinopla. Cartas de Baudoin de Flandes.

El ágora para los griegos era lo que el “forum” o foro para los romanos, o mejor dicho al revés, la plaza pública de las “polis” griegas. Ahora que Amenábar ha puesto de moda la cristianización histórica de la tradición helenística a base de blandir espadas, aprovecharé este post para relatar que la Alejandría de Alejandro Amenábar bien pudo ser la Constantinopla del Imperio Bizantino. Remontándonos a la historia Constantino funda la “segunda Roma” en la antigua Bizancio hacia el 330, Constantinopla.

Sarcófago de Cruz Griega del Museo exterior en Santa Sofia

Constantino declaró el cristianismo la religión oficial del Imperio Romano y la dividió en 4 Patriarcados iguales en cuanto a rango: Roma, Constantinopla, Alejandría y Antioquía, y sus titulares Arzobispos, aprobado en el Concilio de Nicea(325). La capital del Imperio Romano se trasladará a la nueva ciudad, base administrativa del gran Imperio en detrimento de Roma. Tras la muerte de Teodosio I, el Imperio se escinde en dos, una parte será gobernada por su hijo Honorio; la parte Occidental desde Roma y otra por su otro hijo Arcadio; la parte Occidental desde Constantinopla. En los dos siguientes Concilios Ecuménicos(todos los Cristianos) el de Constantinopla(381) y el de Calcedonia(451), la iglesia siempre ligada al Imperio y al poder, declarará al Obispo de Constantinopla con el título de Patriarca de honor, pero tras el de Roma y el segundo le concederá los mismos privilegios que a la Sede Papal. Desde este momento empezaran las disputas por el poder de la iglesia primitiva y separará a la iglesia latina y romana por un lado y a la griega y bizantina por otro. Las invasiones bárbaras causarán la recesión del Imperio, quedando como único emperador el de Oriente(476). Esto supuso un profundo cambio en la religión del imperio, al estar estos territorios poblados en su mayoría por cristianos griegos. El emperador libera a los griegos de la tradición romana pagana que aún perduraba y les concede mayor libertad religiosa. Desde entonces el cristianismo ejercerá su influencia religiosa, política y económica con mayor relieve. Justiniano(527-565) será el gran impulsor del nuevo cariz que toma el Imperio, retomando la antigua Bizancio griega como ejemplo, pasará a conocerse en la historia como el nuevo Imperio Bizantino. Los griegos comienzan a ejercer su libertad religiosa y cristiana, pero difiere de la católica actual en algunos aspectos, entre otras cosas en la adoración a los “iconos”.

Vista de Santa Sofia Estambul

El esplendor de Constantinopla florecerá durante varios siglos convirtiéndose en la ciudad más rica de su época. Sin embargo las disputas con la iglesia en Roma son constantes, pues no se reconoce como igual al Patriarca de Constantinopla. En el 1054 un séquito desde Roma enviado por el Papa en Roma deja una bula papal en las puertas de Santa Sofia, excomulgando al Patriarca de Constantinopla y negando su igualdad al Papa romano. Celulario,  la quema posteriormente negando a su vez al séquito romano como Patriarca máximo de la Iglesia Griega, apoyándose en los Concilios Ecuménicos anteriores, lo que desembocará en el Cisma entre Oriente y Occidente. A la muerte de Justiniano el Imperio Bizantino se ve amenazado por los turcos Seléucidas hacia el 1071 y los Normandos se apoderan del último territorio del Imperio en Italia. Hasta aquí sería la historia, pero la religión también tiene cabida en la lucha por el poder y por la implantación de su doctrina más extrema: el poder en una sola persona, el Papa. Así pues, el Imperio se encuentra al borde del desmoronamiento político y religioso y el  Papa Inocencio III decide “salvar tierra santa” poniendo en el punto de mira Constantinopla. Venecia y su Imperio, la ciudad más rica del mundo en esa época por un lado y los cruzados mercenarios franceses que son los elegidos por el ambicioso Dux de Venecia por otro, deciden tomar la ciudad, como si fuera otra cruzada a Jerusalén.  Los Venecianos de esta forma se apoderarían de las riquezas de una de las ciudades más ricas de la mitad del siglo anterior, los caballeros franceses bajo la dirección de Tribune de Champagne, porque sus honorarios eran bastante caros y además siempre pescarían algo de botín y el Papa Inocencio III para frenar la influencia de la cultura helenística en el Cristianismo, devolviendo al fin de un plumazo el poder eclesiástico a Roma (por cierto, hecho que perdura hoy en día, ya que la iglesia ortodoxa reconoce al Patriarca de Constantinopla como igual al Papa en Roma).

Mosaicos venecianos en la segunda planta de Santa Sofia, se taparon con yeso tras la conquista Otomana.

La Cuarta Cruzada fue el nombre que se inventaron para una de las masacres más violentas en la historia. Millones de griegos fueron asesinados, sus santuarios profanados y saqueados y las reliquias y otras riquezas enviadas a Occidente. El trono es ocupado por Baudoin de Flandes, que no puede pagar a los mercenarios franceses y es eliminado. En 1204 fue elegido emperador y Tomaso Morosini Patriarca. El Patriarcado de Constantinopla pasará a llamarse Patriarcado Latino de Constantinopla, término que fue sería suprimido por el Papa en 1965 a petición de los Ortodoxos actuales, por lo que representó en su época. Algunas de las capitales griegas del Asia Menor mantendrán su independencia, como Nicea que iniciarán un renacimiento cultural recuperando la ciudad en 1261. Finalmente el Imperio Bizantino, uno de los que más han desarrollado la gran herencia cultural que dejaron sus antepasados griegos y que fue una de las ciudades más codiciadas de la historia caería en manos de los turcos Otomanos. Los turcos sitiaron la ciudad de Constantinopla siendo el último reducto del Imperio Bizantino hacia el s.XV, habiendo conquistado ya la mayor parte de Asia Menor y llegar hasta el Sur de Europa. El Papa Nicolás V ofrece entonces apoyo a Constantinopla a cambio de su adhesión de los griegos bizantinos a la tradición formal de la Iglesia Católica. El emperador Juan VIII se ve obligado a aceptar esta condición y el cardenal Isidoro celebra el 12 de Diciembre de 1452 la misa según el rito católico romano en Santa Sofia, primero consagrar el templo, después los favores… sin embargo la ayuda de los poderosos Cristianos de Occidente no llegará a tiempo y la ciudad será tomada en 1453 y rebautizada como Estambul. Más de 300 millones se declaran Ortodoxos Cristianos en el mundo dependientes de Constantinopla, siendo su Patriarca sucesor del apóstol Andrés como el Papa lo es del Apóstol Pedro. Las otras “cabezas patriarcales” son Antioquía, Jerusalén y Alejandría, todas con sus fieles dependientes de su patriarcado como hace siglos. Estambul hoy día es cabeza del Patriarcado con más fieles, con más de 4 millones fuera de su territorio, manteniendo la doctrina como lo hiciera antaño, hace poco vimos en televisión los de recoger la cruz que lanza el Patriarca al Bósforo como se hiciera hace siglos. Los distintos encuentros con la Iglesia Católica han acercado posturas, pero el pasado no se olvida fácilmente para los Ortodoxos… Toda esta historia se encuentra reflejada en la Basílica de Santa Sofia en Estambul, desde su consagración por Justiniano a sustituir al Templo de Salomón en Jerusalén, hasta los mosaicos venecianos de sus paredes tras las cruzadas. Hoy Mezquita consagrada por los Otomanos, es un museo a la historia y un legado para el hombre y para la cultura.

Columnas Bizantinas de Santa Sofia de marmol verde traído de África.

Interior de Cúpula de estilo Bizantino y semicúpulas adyacentes de Santa Sofia. Estambul

La historia a veces da mucho que pensar, el poder y la supremacía eclesiástica romana son constantes en mucha de la historia que acompaña mis viajes. En unos siglos con más fuerza que otros, como sucedería en Avignon, en tiempos difíciles o no. La lucha de las Naciones desde tiempos inmemoriales por poseer las mejores y más prósperas ciudades y la ambición de poseer sus riquezas y su cultura son reiterativos en el transcurso de la historia, porque sólo el más fuerte sobrevive o como decía Darwin, los mejores adaptados. Todas las doctrinas religiosas que acompañaron a estos Imperios lo llevan más allá, predicando la verdad, su verdad. Los grandes Imperios forjados a través de la historia procedentes de nobles linajes o no, o simplemente del golpe del dictador de turno más cruel, han sucumbido a lo largo de la historia, seguramente o en buena parte prisioneros de su propia ambición. Sin embargo en mi opinión, sólo un Imperio ha logrado sobrevivir de forma “silenciosa”. Si bien es verdad que durante la Historia los grandes y poderosos fueron y son hombres y como hombres se pueden equivocar, las grandes doctrinas religiosas también padecen de este mal, pues nadie tiene la verdad absoluta, excepto Dios.

…sin embargo y que nadie se ofenda… primero fue Roma, posteriormente con el apoyo de Venecia y Florencia logró sobrevivir… hasta que finalmente una alianza milenaria con los Habsburgo hizo posible que el único Imperio que sobrevive a casi dos milenios de su historia es La Iglesia Católica Apostólica y Romana, y el Papa, su “Emperador”. Un hombre, un Estado y un Imperio, cuyas decisiones son cruciales para el futuro de muchas personas… sólo espero y confío que ese hombre y el que provenga de la religión o estado que provenga no ansíe ser Dios…

 Dependencias desde donde el Sultán asistía a la oración en la rebautizada Mezquita de Santa Sofia

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