Baños Turcos de Estambul (Hamman). Cisternas y Fuentes

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Los baños turcos de estambul o Hamman, es algo muy típico entre la cultura otomana, no sólo para los turistas. Además de esta tradición del culto al agua, también es común encontrar en la capital de Turquía decenas de cisternas y Fuentes por toda la ciudad.

…Bizancio y posteriormente Constantinopla, expuesta al peligro de numerosos asedios, construida sobre la aridez de la península, necesitaba constantemente de agua dulce, por lo que los emperadores bizantinos se valieron de acueductos para trasvasar agua de los bosques cercanos a Belgrado hasta la ciudad…

Cabeza de Medusa de una de las columnas de la Cisterna de Yerebatan de Estambul

Las continuas guerras y los largos sitios, hicieron que el agua escaseara, debido sobre todo a la destrucción por parte de los enemigos de acueductos y al envenenamiento del agua que transportaba. Por tanto pronto comenzaron en la ciudad la construcción de cisternas y aljibes para el almacenamiento de agua dulce, que proveía a la ciudad y que sería providencial para la capital de los tres Imperios en el futuro. De hecho Estambul posee varias fuentes que emanan aún el agua de estos aljibes, cisternas y depósitos desarrollados en la época Otomana. Con nuevas presas y acueductos, se obtuvo agua de las colinas cercanas del Cuerno de Oro y el Mar de Mármara e incluso todavía de los bosques de Belgrado, agua imprescindible para los rituales de ablación así como para los Hamam que encontraremos en Estambul. La Cisterna más antigua de la ciudad y que aún se puede visitar es la de Yerebatan Sarnici, se trata del aljibe bizantino más importante de la ciudad. Yerebatan significa enterrado y Sarnici, aljibe o cisterna, también conocido como Yerebatan Sarayi o “Palacio Enterrado”. La construcción se realizó debajo de la Stoa Basilica, que fue destruida en la época de Constantino en el 475. Justiniano la mandó reconstruir posteriormente junto con la Cisterna, usando las columnas de la basílica que podemos admirar hoy día. La construcción fue tan relevante, que supuso la principal fuente de abastecimiento de agua durante la época bizantina y otomana, ya que podía albergar gran cantidad de agua. Lo importante del hallazgo es poder contemplar los capiteles corintios de las 336 columnas de la época bizantina, de la antigua basílica de hace más de 1500 años. Las bóvedas y arcos de ladrillo con forma de espiga completan el impresionante complejo de columnas. La luz tenue y la música de fondo acompañan a nuestra visita a uno de los lugares que no puedes perderte en Estambul. El agua de la cisterna se sacó casi en su totalidad, permitiendo el paso a través del aljibe por unos pasadizos de madera, lo que permitió otro gran descubrimiento. En el ángulo izquierdo, al final del recinto de columnas quedan los restos del lugar consagrado a las ninfas, monumento que rodea una fuente que comunicaba con la Stoa Basilica original. Junto a este lugar se hallaron dos de las bases más extrañas de la Cisterna de Yerebatan.

Acueducto de Maglova de Estambul

Situadas soportando dos columnas de estilo clásico se hallaron dos cabezas de medusa de gran tamaño. Su procedencia es un misterio, pero se cree que fue Justiniano quien las mandó traer desde Calcedonia, ciudad de la antigua región de Bitinia, hasta Constantinopla, al lugar donde todavía reposan. La Cisterna de Yerebatan se puede visitar todos los días de Junio a Septiembre desde las 9h hasta las 18.30 y es uno de los lugares de la antigua Constantinopla que mejor se conserva junto con la Basílica de Santa Sofia. Otra de las cisternas de la ciudad es la de Binbirdirek Sarnici o Aljibe de las Mil y Una Columnas. Está oficialmente abierta al público y en su interior al igual que la anterior está provista de 224 columnas en hileras. Es la segunda en cuanto a antigüedad, pero los capiteles están desprovistos de decoración, salvo con el monograma de los canteros, puesto que son de  granito. Lo cierto es que no merece mucho la pena, se cree que su construcción fue financiada por un senador romano en tiempos de Constantino el Grande y la mayoría data del s.V y VI. El gran arquitecto Imperial Sinan será quién lleve a cabo las construcciones más importantes en cuanto a puentes y acueductos durante el Imperio Otomano, así como respectivas fuentes como la de Ahmet III, de estilo barroco, en el exterior del Palacio de Topkapi o la de la Biblioteca, decorada con azulejos de Iznik que data de 1574. El acueducto de Maglova que podremos contemplar en la misma ciudad y el puente de Büyük Çekmece que se comunica con el mar son otras de sus aportaciones a la cultura del agua en Estambul además de otras grandes construcciones como la Mezquita de Solimán el Magnífico. El agua pasa a ser por tanto de gran importancia desde tiempos remotos para Estambul.

Fuente de Amhet III del Palacio de Topkapi de Estambul

Fuente Pública en Estambul

Las fuentes pasan a formar parte de la cultura de la ciudad, tanto las públicas adosadas a las paredes de las casas o grandes construcciones en medio de las plazas a modo de “kiosco”, como las privadas en el interior de las casas. Todas  son muy frecuentes, como las destinadas a las abluciones en las mezquitas, sagradas para los musulmanes. El agua de la fuente de la mezquita de Eyüp corre libremente como símbolo de su destino en el templo más importante para los musulmanes de Estambul, por estar allí enterrado un pariente de Mahoma y que es otro de  los lugares que no te puedes perder. El agua de las fuentes en las  calles, en turco Çesme, era recogida por los aguadores transportándola en bolsas de piel de animal para mantenerla fresca. En nuestra visita a la ciudad se puede contemplar la importancia de las fuentes,  por la riqueza en la ornamentación de las mismas. Poseen motivos decorativos sobre mármoles preciosos, sobre todo las sagradas, que contienen grabados del Corán. Otras fuentes a orillas del Bósforo, las denominadas Yali, servían para decorar los jardines de las casas más adineradas de la ciudad. Por último el agua en Estambul es de gran importancia para otro de los pasatiempos de los turcos, los Hamman o baños turcos, manteniéndose su tradición. Parecidos a las termas romanas, sus muros están revestidos por estuco o mármol y gozan aún de gran popularidad en la sociedad turca y en la turística occidental. Los baños contienen bóvedas cubiertas por estrechos orificios tapados de vidrio para la entrada de la luz y en su sala central un gran plinto de mármol caliente ofrece reposo a los clientes del Hamman.

Ablución en la Mezaquita de Suileyman. ESTAMBUL

Los de las mezquitas suelen ser de una calidad inferior a los mixtos y en la sala de mujeres sólo pueden entrar mujeres masajistas, si entra un hombre rechazadlo inmediatamente. Uno de los más antiguos y de los mejores de la ciudad es el de Çemberlitas, construido en 1584 en tiempo de Murat III. Aquí podréis disfrutar de un auténtico masaje y baño turco, pero aviso, no tiene nada que ver con un masaje relajante, aunque a mí me dejaron como “nuevo”. Literalmente te dan una “paliza”, en el buen sentido de la palabra. Te estiran como a una goma y te enjabona con fuerza un “tío” con un estropajo de esparto que te deja con más brillo que una bombilla. Si tienes problemas de cervicales o columna, “ni los pises”, aunque debo de decir que a mí me fue de maravilla.

Fuente y Mezquita de Eyüp. Estambul

…esta es la cultura del agua de la ciudad de Estambul, que sigue siendo necesaria en la vida cotidiana para cualquier turco de a pie e imprescindible para la vida religiosa de cualquier musulmán. Desde tiempos inmemoriales sirvió para sobrevivir a los largos asedios que sufrió la ciudad y hoy día forma parte de otro de los aspectos interesantes de esta impresionante capital, Estambul…

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